Cultivo Indoor
CULTIVO INDOOR.
El cultivo en interior, o Indoor, es un sistema que va ganando adeptos día a día, pues, entre otras razones, ofrece unas garantías de seguridad de las que no gozan los cultivos en balcones o terrazas, ni el cultivo guerrillero, pues, teniendo un poco de cuidado y un mínimo de discreción, ni dios se entera.
En contrapartida, es un tipo de cultivo que requiere más cuidados que los anteriormente mencionados. Para tener una idea general, tengamos en cuenta que, aquí, nosotros vamos a asumir el papel de la Madre Naturaleza, controlando factores como la luz, humedad, aire, nutrientes, etc.
Básicamente, el indoor es un armario de cultivo, llamado así por su semejanza con un armario ropero, que se puede, o bien comprar en cualquier tienda especializada, o bien, si somos un poco manitas, hacérnoslo por nuestra cuenta, siempre teniendo en cuenta, valga la redundancia, que debe reunir unos requisitos mínimos y una serie de condiciones necesarias para crear en su interior un "microclima" favorable para aquello que nos proponemos hacer, a saber, cultivar nuestro propio cannabis.
Los tres factores más importantes en este tipo de cultivos, sin dejar de lado todos los otros, claro está, son la iluminación, la ventilación y la temperatura, sin despreciar, como digo, la humedad, el medio de crecimiento, etc.
Comenzaremos a hablar del tema iluminación. Es muy importante, pues vamos a suplantar la luz solar por luz artificial, imprescindible para el desarrollo de las plantas. NO sirven las bombillas de incandescencia, las lámparas para ponerse moreno ni las de vapor de mercurio. Lo único que nos sirve para nuestros fines son los tubos fluorescentes y las lámparas de Alta Presión de Sodio (HPS). Para un armario normal, de un metro cuadrado, para crecimiento podemos usar tres tubos de unos 50 watios cada uno. Es muy importante tener en cuenta que a mas watios mas cosecha, pero no sirve de nada usar tubos de 100 watios, pues la diferencia no se notara mucho en el resultado final, aunque si se notara, y mucho, en el recibo de la luz. Con tubos fluorescentes, también es posible hacer florecer las plantas, pero la cosecha será algo menor que si usamos una lámpara HPS. De todas formas, ojo, pues, por ejemplo, no es lo mismo usar para floración una lámpara tipo Son-T, que una Son-T Agro, pues esta última, y similares, añaden un "extra" de luz azul, muy apropiado sobre todo para floración. Muchas lámparas de sodio normales no a–aden este extra, lo cual no quiere decir que no funcionen bien ni mucho menos, solo que, gracias a este pequeño detalle las plantas crecen algo mas frondosas y se espigan menos. La diferencia en el precio, de una a otra, no es muy significativa, pero la diferencia en la cosecha, es significativamente apreciable. Hay quien tiene lámparas HPS normales, o bien fluorescentes para el crecimiento, y cambian para la floración a una lámpara con este "extra". Aunque debemos saber que para crecimiento, sirven los tubos.
La distancia entre las lámparas y las plantas, viene a ser como sigue: Con fluorescentes, es necesario que estos se encuentren lo más cerca posible de las plantas, a unos 5 centímetros, más o menos, pues los tubos emiten poco calor, pero con las HPS, la cosa cambia, pues el calor que desprenden es cosa fina. Por norma general, cuando las plantas son aun peque–as, es mejor y más recomendable comenzar con una distancia de un metro entre lámpara y plantas, que se irá acortando hasta los 50 centímetros según las plantas van creciendo. NUNCA debemos poner las plantas a una distancia menor de esos 50 cm, o las quemaremos. Mucho ojo con esto y vigiladlo atentamente.
Tanto para crecimiento como para floración, hay que tener en cuenta el fotoperiodo, las horas de luz oscuridad que recibe la planta. Para crecimiento, las plantas necesitan unas 18 horas de luz ininterrumpidas por 6 de total oscuridad, mientras que para la floración, el fotoperiodo es de 12 horas de luz por 12 de oscuridad.
Mientras la planta reciba 18 horas de luz seguidas por 6 de oscuridad, crecerá normalmente sin llegar a florecer, y cuando tenga la edad y el tamaño adecuados, se cambiara el fotoperiodo poniéndole 12 x 12 horas. Es importante recordar y cumplir esta norma a rajatabla y no andar bailando con las horas, pues, si hoy le ponemos 18, mañana 16, pasado 12, luego otra vez 18, etc., lo único que conseguiremos será estresar las plantas, deteniendo su crecimiento. Nada de tonterías, experimentos ni cosas raras, respetemos el ciclo natural de las plantas, pues los beneficiados vamos a ser nosotros.
Si no queremos o no podemos encender y apagar las luces todos los días a las mismas horas, lo más recomendable y cómodo es usar un temporizador, que programaremos para que nos encienda y apague las luces a determinadas horas.
La reducción del fotoperiodo, o sea, el pasar de 18 horas de luz a 12 puede hacerse de golpe, no es necesario reducir las horas poco a poco. Hoy las tengo a 18 y mañana las pongo a 12. Y ya está.
La ventilación es un tema tan importante como la iluminación. Uno de los principales alimentos que las plantas extraen del aire es el CO2, que en un ambiente cerrado y estancado, consumen rápidamente, y si no hay CO2, el crecimiento se detiene. Para asegurar un aporte constante de CO2 hay que renovar constantemente el aire y removerlo entre las hojas. Asimismo, en una buhardilla, el calor, durante los meses de verano puede sobrepasar tranquilamente los 40 grados o más, lo cual tampoco influye positivamente en el crecimiento. Estos dos conceptos nos dan una idea de la importancia de una correcta ventilación en interior. La combinación de CO2, agua y nutrientes, es indispensable a la planta para la formación de la clorofila y los carbohidratos, a la vez que liberan oxigeno durante el proceso, llamado Fotosíntesis. Es exterior, este problema no existe, pues la misma brisa se encarga de renovar constantemente. Pero en interior, si no hay una renovación constante, el crecimiento o la floración, se detienen. Con una buena ventilación también controlaremos la temperatura y la humedad. Tengamos presente que una lámpara HPS emite mucho calor, que debemos añadir a la temperatura ambiente, la cual, en el interior del indoor, puede pasar de los 50 grados. En estas condiciones, las plantas transpiran mucho, y buena parte de su energía se va en contrarrestar el calor, lo que se traduce como menos cogollos. Otro factor es que altas temperaturas y demasiada humedad son caldo de cultivo idóneo para la aparición de plagas y hongos, problemas todos solventables con una buena ventilación.
En cuanto al cultivo en sí, pues los mismos cuidados que para el resto de los sistemas, pues las plantas en interior necesitan exactamente los mismos cuidados referentes a riegos y alimentación, controles de plagas, etc.
Un último consejo. Si el armario de interior os lo montáis por vuestra propia cuenta, con extractores, ventilación, iluminación, etc., POR VUESTRA PROPIA SEGURIDAD Y LA DE LOS DEMAS, sobre todo si no tenéis conocimientos de electricidad, dejad que sea un electricista experto el que os haga la instalación. Si no conocéis personalmente a un buen electricista de confianza, siempre es posible que un amigo tenga un amigo que... O eso, o corréis el riesgo de experimentar en propia piel lo que sienten los condenados a la silla eléctrica. O incendiar medio edificio. Recordad que las chapuzas, a la larga, salen caras.
Manuel Gonzalez